Archive for 24 febrero 2009

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Soy un tipo normal.

febrero 24, 2009

Yo soy un tipo normal, y como soy un tipo normal voy a realizar y pensar todo lo considerado normal, pues esto es lo normal, ¿no?

Como soy normal, me acuesto y me levanto, duermo y descanso, como y bebo, sueño y fracaso. Como soy normal saldré de fiesta, haré botellón, me emborracharé, intentaré ligar cuando no pueda sostenerme en pie, y para mí creeré que estoy viviendo la vida, pues claro, así piensan muchos, y esto para ellos es normal. Pero claro, otros muchos lo consideran denigrante, y consideran normal no salir, no emborracharse, no ligar, por lo que no haré nada de lo antes dicho, ¡total, es lo normal! Escucharé la música que se considere normal, como el pop, el hip-hop, el flamenco…, y ahora recuerdo a alguien diciéndome que eso no era normal, que lo normal es el metal, la clásica, el jazz…, por lo tanto no escucharé ni lo uno ni lo otro, y ambos a la vez. Una canción por oreja.

Tendré las aficiones normales, el fútbol, la tele, el cotilleo, y como para otros es normal leer, leeré, y para otros follar, pues follaré. Pero como muchos dicen que nada de eso es normal, pues no lo haré, me quedaré en silencio con los brazos cruzados.

Y entonces me pongo a pensar en esas pequeñas normalidad del mundo, pues todos nos consideramos normales en nuestra extrañeza: estudiaré filosofía, matemáticas, informática, biología; seré hetero, homo, bisexual, eunuco; rubio, moreno, pelirrojo, calvo; monógamo, polígamo, soltero; cristiano, protestante, musulmán, mormón, budista, judio, agnostico, ateo; seré heavy, pijo, emo, bacala, gótico; viviré en una casa grande, pequeña, en la calle, en el desierto, en medio de la nada, en medio de todo; me casaré, y no me casaré; me divorciaré tras casarme, y sin haberme casado; buscaré el escarabajo de oro, el santo grial, la lanza de Longinos, la cruz de cristo; mataré nazis,seré nazi y judio: bailaré sobre la tumba de aquellas personas que murieron por su patria, seré patriota con la bandera de mi país ardiendo en el pecho; seré anarquista y nacionalista; cultivaré judías en lo alto de la más baja torre donde habita la dama más pura y más puta del reino más secretamente conocido jamás visto por un ciego, pues estoy seguro que alguien considera normal hacer esto.

Seré extraño, diferente, porque es normal serlo. Seré normal, y al serlo, dejaré de serlo.

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Tributo.

febrero 24, 2009

Perdone señora, que no postee.

groucho

Sí, ya sé que esta frase (la original) no pertenece  a Groucho ni nada, pero me gusta este tipo.

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Feliz día de San Valentín.

febrero 13, 2009

 

Feliz día de San Valentín.

Espero que sepa hacer feliz a su pareja regalándole objetos, pues el amor, que todo lo supera y no entiende de lo material ni del tiempo, posee su propio día, señalado a bombo y platillo por centros comerciales, televisión, y demás negocios de nuestro tiempo.

Pensando, he creído que San Valentín es un poco estúpido… No sé, en las series, en las películas, en los libros, en los anuncios, nos enseñan un amor que no necesita ser recordado, que siempre existe, que es precioso y bonito desde siempre, para siempre, amén. Que no necesita ungüento que lo vuelva brillante, y esplendoroso, pues siempre y para siempre será así. Que no entiende de metales preciosos pues no habrá metal más hermoso que el centelleante amor que siempre dura. Siempre hermoso, elegante.

Según las impactante imágenes y señales del mundo, el amor tiene un intensidad espectacular y si se ama a alguien siempre se amará, todos los días igual, incluso más.

Entonces… ¿no es un poco inútil gastarse dinero en regalarle a la persona que “amas” algo como si le estuvieses diciendo: “te quiero 10€” o “30€”, o “40€”…?

¿Y para aquel que en estos días haya estado buscando trabajo y no haya podido ni escribir una estúpida carta? ¿Y para los que nunca tuvieron nada? Pues una cosa está clara, a menos que seas puta no se puede vivir del amor. Jamás. Nunca. Se puede disfrutar pero no vivir.

A menos claro, que seas una inquietante niña o niño cuya vida esté repleta de facilidades y creas que eso del amor ocupa toda tu existencia, y que cuanto más ames más vas a engordar tu cuenta corriente, y mejor te va a ir en la vida, porque tus queridos padres, cuya única función en la vida es decir “son niños, coño”, no van a decirte que estás equivocado, van a decirte, como mucho “toma niño coge este dinero para la discoteca pero no te emborraches, y sé que no te emborracharás, porque eres el niño o niña de mis ojos, y yo sé que vas a ser casto/a y puro/a hasta el día de tu matrimonio, a pesar de que yo haya follado por primera vez a los quince y me haya divorciado de tu padre hace tres años, si es que en realidad es tu padre”.

No, no lo dicen, al igual que el mundo no se cuenta las grandes mentiras de la vida, esas que todos guardamos dentro, esas que deberíamos decir y no decimos por miedo a ser encasillados, esas que estoy hasta los cojones de recibir en la frente con una fuerza espectacular.

Sí esas.

Pero no sé, quizás el estúpido soy yo, y la miseria, la muerte, y los reyes magos, no existen.

Feliz día de san consumismo.

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El pequeño anarquista: “País libre”

febrero 8, 2009

-En este país tenemos una democracia-dictó la profesora a sus alumnos moviéndose de un lado para otro balanceando la gruesa regla.

El pequeño anarquista, extrañado, saltó y preguntó:

-¿En qué país? ¿En este?

-Sí-contestó enviando una furibunda mirada, dando el tema por zanjado.

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El síndrome de Estocolmo.

febrero 8, 2009

Si alguien entiende el texto siguiente, que me lo diga:

 

Nada tiene sentido, y miles de luces te enfocan creyéndote el protagonista. Mil voces mil veces repetidas y la tuya es la que más sentido parece recobrar. Te crees único, te crees genial, y olvidas.

Solo vales tú, tu música, tu vida, tus sentidos, y tus sentimientos. Y crees que lo que sientes es real. Crees que la mentira es real. Sonríes, porque estás triste. Sonrío, porque estás triste y me gusta verte así, así, con esa tristeza, esa tristeza de masoca. Eres víctima de tí mismo. No hay lobos, sólo estás tú, lobo triste, frente al espejo, y no te das cuenta de cuantos se refleja. No parece importarte nada.

¿Y si… y si te invito a sentarte a mi vera? Aquí estamos solos, aquí estás solo, aquí no hay nada. Lo siento, no pero no, tu orgullo, sí, sé que es tuyo, no puede entrar, lo siento pero no. Aquí no entras ni tú, ni yo, así que abandónalo todo. Desnuda tu alma, préndele fuego a tus ropajes. Quiero ver tu frente brillante, quiero enamorarme de tus ojos. Quiero que estés solo, y entenderás las explicaciones que quería darte.

¡Oh soledad! ¡Maldita embustera! Me dijiste cuando no sabía nada, lo que no debía saber, y no me rogaste, como otros hacen ahora, que me convirtiera en lo más ignorante del mundo. Pero, sin embargo, te amo tanto. Ahora, que estoy contigo, te amo tanto, porque cuando tú estás conmigo, aquí desnudos ambos donde ni tú ni yo habitamos, entiendo lo que antes no quería entender y me siento repletamente vacío, y no importa nada, ni quien me roce, ni quien me hable, ni quien me diga, ni quien me publicite ni quien me venda ni quien me ofrezca ni quien me regale ni quien me recompense ni quien me engañe ni quien me cante al oído las palabras escritas más terriblemente bellas y más tranquilamente dichas jamás imaginadas por el mísero sujeto cruel y despiadado que haya sido capaz de acabar con la vida de dios y ahora dios, maldito creador, se sienta a su lado y le besa la frente, padeciendo el síndrome de Estocolmo.

Sentémonos, el uno junto al otro, donde nadie habita ni debería habitar. Tapemos los oídos con nuestras bocas, y viajemos al mundo que habita en nosotros, tan terriblemente lejos, tan terriblemente lejos, tan terriblemente lejos, que lo siento cerca, cerca del lobo que somos nosotros y devoramos a dios que nosotros somos, y padezcamos juntos el síndrome de Estocolmo.

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Libertad para hacer el gilipollas.

febrero 4, 2009

Subí al autobús, tan tranquilamente, y me senté en los últimos asientos, como buen observador que soy, y porque sabía que nadie iba a sentarme a mi vera para compartir mi excelente compañía. Nunca lo entenderé, la primera y única vez que ocurrió esto, fue de maravilla, pero eso es otra historia.

Tras situar mi trasero de la forma más cómoda imaginable por mi mente, me dispuse a leer. “Un mundo feliz”, yo y mis utopías, ¿qué le vamos a hacer? Al cabo de unos segundos pude comprender que nadie se sentaría a mi lado, pero sí detrás, delante, y a los lados. Y fueron los primeros, los de la retaguardia, los que me jorobaron. Mejor dicho, las, dos niñas flamencorras, cuyos móviles comenzaron a emitir un zumbido inestable e insoportable. <<Shu Mushikika>>, dirían ellas. Le dieron todo el volumen posible, y entonces yo, cuyo único objetivo, era estar tranquilo y leer, alcé mi voz.

-¿Podríais quitar eso?

-iiiih-contestó una fingiendo una onomatopeya en su propia lengua gutural.

-¿Y el tío este? Hago lo que quiero, soy libre, respétame-espetó la otra, como traduciendo.

Entonces yo cogí mi móvil, le di todo el volumen posible, me levanté, le puse el aparato cerca de ellas, bajo una mirada tipo “quécoño…”, y después, le di a “Reproducir”. Master of Puppets comenzó a sonar a una potencia mucho más alta que la suya.

-¿Pero qué cojones haces?

-¡Eh! Hago lo que quiero, soy libre, respétame. Gilipollas -les solté.

Captaron la indirecta. Su estruendo acabó, el mío también.

Me sentí y seguí con mi tarea. Las perras no volvieron a ladrar durante el resto del viaje.

Porque una cosa es tener libertad, y otra muy distinta es usarla para joder a los demás.

Si, sacar el dedo y comprar oro es a lo que aspiramos en esta vida...

Sí, sacar el dedo y comprar oro es a lo que aspiramos en esta vida...

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Frases que no deberíamos usar a la hora de ligar…

febrero 2, 2009

Entro a un bar, cualquiera. Había llegado tras un viaje a una ciudad muy muy muy muy cercana y no conocía realmente nada de este nuevo establecimiento. Ambiente amigable, gente por todas partes… Un negocio que saldrá a flote, o eso espero. Mesas y sillas habitadas por cientos de comentarios, dialogos, y ligones. O intentos de ligones que transmutan en segundos a aspirantes a idiotas, y después a aunténticos profesionales.

Allí sentado, ¡qué sorpresa la mía!, descubrí las frases que no deben pronunciarse al rostro de una fémina con las intenciones de fornicarla.

-Pues mi madre dice que soy atractivo.

-Hola, ¿qué tal?

-Me suena tu cara, ¿nos hemos visto antes?

-Qué buena estás.

-Iba a ponerme a hablar contigo pero he descubierto lo inútil que sería hablar durante media hora si el fin de la naturaleza humana es ponernos a follar como locos, así que…

-Pues mi madre odia al PP.

-¡Ah! ¿Eres del Opus Dei? Qué casualidad, yo también… cuánto tenemos en común…

-Eres la última, no puedes negarte.

-¿Follamos?

Y así una sarta de tonterías amontonadas formando un olor semejante al de cientos de nazis ardiendo formando la palabra LIBERTAD. Creo de los hombres su agudo ingenio para decir gilipolleces por segundo. No existe una competición de tales características, pues nunca sabremos quien es el perdedor, y quien el ganador. O quizás le den un espacio en la tele, ¿por qué no si le dan un ratito cada cadena al presidente de gobierno y líderes de oposiciones, y horas enteras a engendros de telebasura? Ah, sí, porque vende. Tanto tiempo aquí me reblandece la sesera y las ideas se me escapan como los deseos a un pederasta en medio del patio a la hora del recreo, o como a los gritos de unos estúpidos en medio del vaticano. Además, el café está asqueroso. No me gusta el café. Me voy sin pagar. Total, todo esto es mentira, y esto es sólo un blog.