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Un primer vistazo a Crepúsculo.

diciembre 24, 2008

Impulsado como un resorte por la curiosidad y la rabia, atacado de miles de comentarios y de imágenes, de trailers, y de esos engañabobos, me dispuse a contemplar al monstruo: Crepúsculo, el primer libro de la saga que, muy amablemente, Stephenie Meyer, a puesto en el haber de los jóvenes. Al principio dudé: Sin haberlo leído, lo critiqué a ultranza, calificándolo de vulgar, de caca de la vaca y cosas de esas. Hice autocrítica, y decidí empezar a leerlo.  Tras hablar de mí, doy el siguiente paso: criticar la novela.

Señalo haber leído sólo la mitad.

Crepúsculo nos sitúa en el mundo de una joven de diécisiete años – para la escritora -, Bella, que debe dejar la gran ciudad de Phoenix y viajar al pueblo donde nació y pasó los primeros años de su vida. Son muchos cambios, de estar con mamá a estar con papá, de un clima cálido a un clima nuboso y frío, de miles de kilómetros en donde navegar a apenas unos cientos, de internet de banda ancha a internet por cable… Eso no le causa una depresión, ya la traía de casa, y las primeras páginas del libro nos dice lo triste, desgraciada y torpe de su existencia.

Poco después se van presentando más personajes, los compañeros de clase, planos, típicos, sencillos, y estúpidos. Porque son estúpidos y parecen pensar con los organos reproductores a pesar de tener diecisiete años. Las conversaciones y los momentos con estos chiquillos parece más bien asunto de quinceañeros pajilleros antes que de preuniversitarios. O eso, o son ciertos los rumores sobre los américanos… Ver el libro plagado de, me gusta ese, me gusta el otro, me gustas tú, tú no me gustas, vienes conmigo al baile, vienes conmigo al baile, vienes conmigo al baile, me resulta triste, tristísimo. Lo que más me ha chocado es verlas hablar sobre “la fase del primer beso”… rozando la edad adulta y hablando de estas cosas… No es por desmerecer, pero tras tantas primeras, o inviernos, se piensa en la fricción y tal, el “primer beso” pasó hace decadas…

Después señalaremos al chico de turno, Edward, el misterioso antipático capaz de leer las mentes. Se enchocha con la protagonista debido a que no puede leersela, preguntándose el motivo (eso es porque no tiene, Edward, hasta un tonto lo sabría). Por encima de todo, es increiblemente bello, más que Elsa Pataki, ¡a dónde vamos a parar! Y por eso Bella se enamora. Sí, está claro, lo importante es el físico.

El físico, y el “misterio” que envuelve al gran Edward, cuando sin más rescata a la chica de una muerte segura, o de un atropello seguro, parando un coche con sus propias manos. El chico se hace el loco, pero ella, que jamás en su vida había estado segura de algo, enarbola que su salvador es extraño. Él la reta a averiguar qué es, debido a su insistencia.

Yo me preguntaba cómo descubriría su naturaleza vampiresca. En la contraportada ya nos desvelan el misterio, pero yo esperaba ver un descubrimiento espectacular, típico de House, o de Holmes, o del detective Conan, pero no. La tía, señoras y señores, es tonta. Cree que es un superhéroe o algo de eso, pero él se lo niega, y ella se amarga al no poder averiguarlo. Pero claro, tienen un viaje a la playa, y un niño le cuenta una historia de su tribu, sobre la familia de Edward, y le dice que es un vampiro. ¿Ya está? ¿Fin del misterio? ¿Tan sencillo? Habrá algo más…

Guardaba mis esperanzas en el próximo encuentro de los tipejos, desarrollado cuando la vuelve a salvar, la lleva a cenar… (que había quedado previamente con las amigas pero al ser éstas un poco hijas de puta, cenan antes pretendiendola dejar tirada… por suerte estaba el supermachote para cenar con ella… Ah, no, él no cena, él observa.), y ahí comienzan las preguntas, pero ella no desvela sus sospechas. Después, en el coche, con Edward conduciendo a ciento sesenta por hora (así me gusta, haciendo una contracampaña contra la DGT, que se note a los chicos chulos y ligones llevando el motor a todo trapo), ella suelta lo del vampiro. Y ya. Ya está. Él se lo confirma…

Vaya puta mierda de ritmo dramático y emoción. A partir de entonces el señor chupasangre (es un señor a pesar de luchar contra pumas para beberselos), no para de lamerle el culo a la tontadelbote.

Hay tres cosas de las que estoy completamente seguro. Primero, los personajes son estúpidos. Segundo, las conversaciones y el ritmo, aunque ágiles, son simples y de niños pequeños sin reflejar la realidad. Y tercero, estoy total y perdidamente en contra de este tipo de subnormalidad.

Y cuatro, el robocop.

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3 comentarios

  1. Estoy de acuerdo en casi todo, lo que pasa es que si no te das cuenta de que la sociedad española esta ahora mismo casi casi a ese nivel intelectual es porque no quieres…

    Y lo digo tanto por los de 15 años, como por los preuniversitarios como los que ya estan dentro de la uni… Date un voltio por la facultad, escucha a la gente y luego me cuentas 😛

    Un saludo y feliz año tio!


  2. Holaa! jajaj me he reido mucho leyendo tu comentario… yo no me he puesto a leer el libro.. ni lo voy a hacer(0hay miles que merecen ser leidos antes!) pero por lo qe se.. coincido contigO!
    Lo tristee?? qe algo asi mueva tanto a las masas ¬¬

    Por cierto! soy amiga de Ana..xD tu publicidad subliminal en una foto ha surtido efecto!!

    un besO!


  3. Estoy totalmente de acuerdo… y si el ritmo te parece una mierda, da gracias de no haber llegado al final.

    En mi blog hice una crítica constructiva de la peli… que no debe leer ningún fan de Stephenie Meyer.



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