Archive for 31 diciembre 2008

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Vaya Bombita

diciembre 31, 2008

 

Estaban los vascos y vascas, trabajadores de EiTB en sus casas, cuando de pronto escucharon el atronador sonido de alguien pidiendo desalojar el edificio. Todos salieron rápida, pero tranquilamente. Nada de alterarse, oiga.

Después, BUM, pero un BUM a la vasca, en euskera, que supongo sonará algo así como “ETA”. No sé, ni he estado allí, ni sé euskera, ni pretendo.

Nadie comprendía nada, ni actores, ni directivos, ni los documentalistas. Sin embargo, los guionistas tuvieron una idea, concretamente los guionistas de cierto programa, y de ahí nació el siguiente scotch:

Eran tres etarras, los últimos después de tanta detención, en la base de operaciones (la cual llamaremos BETA), cuando uno llega a la siguiente conclusión:

-Nos sobra una bomba. Se la íbamos a poner a ese tío pero nosotros tres no llegamos ni queriendo, ¿qué hacemos? No la podemos dejar ahí, y menos que dentro de poco es noche vieja, que con el champán vasco y esas cosas veremos a ver si no la explotamos aquí mismo tras las campanadas.

-Ah, ¿pero es que la noche vieja vasca es igual que la española?-saltó uno de ellos, el más bajito.

-Sí, vasco. Pero dime, ¿dónde la ponemos?

-Pues mira-sugirió el tercero y más alto-, despliega un mapa, tira una moneda, y donde caiga…

Los tres amigos asintieron. Segundos después, cayó un euro sobre un punto concreto de un país vasco dibujado.

-Ha caído en EiTB-dijo el primero en hablar.

-Pues sí, porque últimamente dan unos programas…-apuntó el alto.

-A mí me gusta… no sé… ¡Eh! No me miréis así, en mi casa no cogemos La Sexta. Además, mi primo Patxi trabaja allí-temió el bajo.

-Pues ya está, tú das el aviso-soltó el primero.

-Venga, vasco, no me seas…

-O ese sitio, o te conviertes en el próximo cabecilla.

Entonces el etarra bajo calló.

-Tú pones la bomba-sugirió el alto al hablador.

-A mí no me gusta poner bombas, prefiero conducir.

-Pero yo la puse la última vez, y él va a hacer la llamada… O la pones tú o te conviertes en el próximo…

-Vale, vale, lo he pillado…

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El aguinaldo de nuestra alegría.

diciembre 26, 2008

 

Seamos sinceros, los directivos de televisión no quieren ver a sus espectadores felices, quieren verlos enganchados a la caja tonta cual pulga sobre cabello sucio. No quieren paz ni fraternidad ni esas chorradas. No. Ellos quieren audiencia, dinero, bienes materiales que tan bien les vienen.

Puedo parecer cruel pero algo que me resulta vergonzoso es ese ímpetu navideño por querer ofrecer algo novedoso, algo llamativo todos los años, eso que llaman “especiales”. Si los españoles tuvieran dos dedos de frente (y cuando digo españoles me refiero a gran parte del mundo), cosa que no tienen, el día de noche buena, el día de noche vieja, el día de reyes, o toda la maldita navidad, tendrían la televisión apagada con intención únicamente de hablar con ese familiar, con ese hermano o hermana, padre o madre, que por una cosa u otra ha sido imposible contactar a lo largo de los meses, a causa de la rutina.

No. La gente prefiere contaminarse con programas de dudosa calidad. Total, ¿qué más da si sólo ves a esas personas unas pocas veces al año? Además, las cadenas venden esos espectáculos especiales a bombo y platillo, pasando casa por casa, y desembolsando, pobres trabajadores, el aguinaldo de nuestra alegría.

Después aparecerán miles de historias relacionadas con esta idea aparecerán en el diario ese de Antena 3, y los tontos, porque somos tontos, nos alegraremos de ver a ciudadanos de a pie, tan normales, peor que nosotros.

Y si en algún momento intercambiamos una palabra con alguien, será justo para eso, para fardar de nuestro salario, para fardar de nuestro coche, para fardar de nuestras notas en el caso de los más jóvenes, o simplemente para comprobar como otros no pueden fardar y nosotros sí.

Llegaremos a casa, y le diremos a nuestra pareja: “Mira a este lo que le pasa”, “mira a este otro”. Y nos contestarán: “Sí, si es que siempre ha sido un infeliz”.

Si es que está claro: La felicidad no existe, es la tristeza de los demás.

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Un primer vistazo a Crepúsculo.

diciembre 24, 2008

Impulsado como un resorte por la curiosidad y la rabia, atacado de miles de comentarios y de imágenes, de trailers, y de esos engañabobos, me dispuse a contemplar al monstruo: Crepúsculo, el primer libro de la saga que, muy amablemente, Stephenie Meyer, a puesto en el haber de los jóvenes. Al principio dudé: Sin haberlo leído, lo critiqué a ultranza, calificándolo de vulgar, de caca de la vaca y cosas de esas. Hice autocrítica, y decidí empezar a leerlo.  Tras hablar de mí, doy el siguiente paso: criticar la novela.

Señalo haber leído sólo la mitad.

Crepúsculo nos sitúa en el mundo de una joven de diécisiete años – para la escritora -, Bella, que debe dejar la gran ciudad de Phoenix y viajar al pueblo donde nació y pasó los primeros años de su vida. Son muchos cambios, de estar con mamá a estar con papá, de un clima cálido a un clima nuboso y frío, de miles de kilómetros en donde navegar a apenas unos cientos, de internet de banda ancha a internet por cable… Eso no le causa una depresión, ya la traía de casa, y las primeras páginas del libro nos dice lo triste, desgraciada y torpe de su existencia.

Poco después se van presentando más personajes, los compañeros de clase, planos, típicos, sencillos, y estúpidos. Porque son estúpidos y parecen pensar con los organos reproductores a pesar de tener diecisiete años. Las conversaciones y los momentos con estos chiquillos parece más bien asunto de quinceañeros pajilleros antes que de preuniversitarios. O eso, o son ciertos los rumores sobre los américanos… Ver el libro plagado de, me gusta ese, me gusta el otro, me gustas tú, tú no me gustas, vienes conmigo al baile, vienes conmigo al baile, vienes conmigo al baile, me resulta triste, tristísimo. Lo que más me ha chocado es verlas hablar sobre “la fase del primer beso”… rozando la edad adulta y hablando de estas cosas… No es por desmerecer, pero tras tantas primeras, o inviernos, se piensa en la fricción y tal, el “primer beso” pasó hace decadas…

Después señalaremos al chico de turno, Edward, el misterioso antipático capaz de leer las mentes. Se enchocha con la protagonista debido a que no puede leersela, preguntándose el motivo (eso es porque no tiene, Edward, hasta un tonto lo sabría). Por encima de todo, es increiblemente bello, más que Elsa Pataki, ¡a dónde vamos a parar! Y por eso Bella se enamora. Sí, está claro, lo importante es el físico.

El físico, y el “misterio” que envuelve al gran Edward, cuando sin más rescata a la chica de una muerte segura, o de un atropello seguro, parando un coche con sus propias manos. El chico se hace el loco, pero ella, que jamás en su vida había estado segura de algo, enarbola que su salvador es extraño. Él la reta a averiguar qué es, debido a su insistencia.

Yo me preguntaba cómo descubriría su naturaleza vampiresca. En la contraportada ya nos desvelan el misterio, pero yo esperaba ver un descubrimiento espectacular, típico de House, o de Holmes, o del detective Conan, pero no. La tía, señoras y señores, es tonta. Cree que es un superhéroe o algo de eso, pero él se lo niega, y ella se amarga al no poder averiguarlo. Pero claro, tienen un viaje a la playa, y un niño le cuenta una historia de su tribu, sobre la familia de Edward, y le dice que es un vampiro. ¿Ya está? ¿Fin del misterio? ¿Tan sencillo? Habrá algo más…

Guardaba mis esperanzas en el próximo encuentro de los tipejos, desarrollado cuando la vuelve a salvar, la lleva a cenar… (que había quedado previamente con las amigas pero al ser éstas un poco hijas de puta, cenan antes pretendiendola dejar tirada… por suerte estaba el supermachote para cenar con ella… Ah, no, él no cena, él observa.), y ahí comienzan las preguntas, pero ella no desvela sus sospechas. Después, en el coche, con Edward conduciendo a ciento sesenta por hora (así me gusta, haciendo una contracampaña contra la DGT, que se note a los chicos chulos y ligones llevando el motor a todo trapo), ella suelta lo del vampiro. Y ya. Ya está. Él se lo confirma…

Vaya puta mierda de ritmo dramático y emoción. A partir de entonces el señor chupasangre (es un señor a pesar de luchar contra pumas para beberselos), no para de lamerle el culo a la tontadelbote.

Hay tres cosas de las que estoy completamente seguro. Primero, los personajes son estúpidos. Segundo, las conversaciones y el ritmo, aunque ágiles, son simples y de niños pequeños sin reflejar la realidad. Y tercero, estoy total y perdidamente en contra de este tipo de subnormalidad.

Y cuatro, el robocop.

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Dándose el lote.

diciembre 23, 2008

Ayer, día veintidos de diciembre, unos niños entrenados para ser dulces verduleros, madrugaban con el único fin de decirle a los hombres y mujeres de España si había caído algo de dinerillo en sus casas.

Úsemos un poco la cabeza y veamos lo injusto que resulta esto de la lotería: las posibilidades son ínfimas, pauperrimas, fantasiosas, y encima caras. Un ciudadano de a pie es capaz de comprar varios voletos sin que le tiemble la cartera. Pero sólo unos pocos, oiga, no me sea caprichoso. El ricachón puede cargar su barriga de muchos más números. Total, ¿qué más dará gastarselo en malcriar a sus retoños si puede probar suerte para ganar un céntimo más, eso sí, de forma legal? Por último, porque siempre está el último, queda el pobre. Esos que, por mala suerte, jamás podrán tener entre sus manos un papelito con cinco números. Y si alguna vez lo tienen, no habrá un billete dorado detrás alegrándole la vida.

Conclusión: los que más tienen, son los que más posibilidades tienen de ganar. Lo puedo escribir más grande. No más sencillo.

Tras destacar esto, quiero hacer otra reflexión, esta vez acerca de la televisión, más concretamente de los telediarios. Tras el sorteo, rozando las tres de la tarde, o más temprano, o más tarde, en todas las cadenas no ponían como noticia la felicidad de que tocara el gordo, o alguno de sus premios. Gente descompuesto, llorando, riéndo, incredula, se quedaba perpleja siendo entrevistada por la televisión, rotos de felicidad, henchidos de dinero.

Yo me pregunto… ¿qué clase de noticia es que la gente es feliz por haber ganado miles de euros sin haber movido un dedo? Lo siento pero me parece egoista e innecesario mostrar a toda esa gente saltando y despilfarrando lo ganado, repitiendo una y otra vez cuanto habían ganado, cuan felices estaban, y cómo se les iba a solucionar la vida a partir de ahora.

Esperaba ver a alguien diciendo: “Me cago en la puta… me ha tocado el gordo… ¡No lo quiero!” Y verlo enseguida entregarle el premio a otro, con sincero alivio, suspirando, llevándose una mano al pecho. Nos han vendido algo obvio como algo extraordinario, como si el dinero nos diera la felicidad, como si no hubiera nada más en el mundo más que la suerte, como si no existiera nada más que los vienes materiales, como si el mundo capitalista fuese el extraordinario… Y, señoras y señores, cada día el país va peor. No sólo el nuestro, otros muchos.

Habrá gente que se habrá quedado en casa, plañendo desesperadamente, viéndo su única oportunidad de salir adelante esfumándose. Soy realista: Nadie les pidió esgrimir la ilusión de esa manera. Sin embargo, la desesperación, como las telenovelas y los programas del corazón, nos hace estúpidos y capaces de agarrar un clavo ardiendo sin quemarnos, y sacarlo para comprobar la facilidad con la que el fuel sale de ese ínfimo agujero.

Mientras unos se hinchan a llorar otros se dan el lote creyendo felicidad…

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Final Fantasy XIII, y Final Fantasy XIII…

diciembre 15, 2008

A ningún amante del RPG le gusta del todo escuchar las palabras Final Fantasy juntas, y más teniéndo en cuenta las últimas entregas que están teniendo últimamente: Salvo Final Fantasy XII (lo defenderé hasta la muerte), todos los demás han sido basura, secreciones que merecen arder en el infierno por la mera razón de que solo pretenden robarnos el dinero a todos aquellos jugadores. Dirge of Cerberus no daba la talla ni queriendo, gráficos mejorables, al igual que su sistema. Final Fantasy X-2 tenía una historia pésima, a pesar del intenso sistema de juego. Y Crisis Core es muy mejorable, aunque épico (y me gustó, todo hay que decirlo).

Ahora Square-Enix, aquella compañía cuyo interés parece ser robarnos el dinero (que se quejen de la piratería si quieren…), nos dice que FF13 será una trilogía:

Final Fantasy XIII, Final Fantasy Versus XIII y Final Fantasy Agito XIII

Según tengo entendido, los tres juegos serán independientes, y sólo tendrán algún guiño en común. Entonces, ¿porqué lo llaman FF13 Fabula Nova Crystalis? (o cómo se escriba) Pues para hacerlo más “molongo”. Es por el simple y llano motivo que causa decir: ¡Tengo toda la saga entera! No sería lo mismo, claramente, que decir: ¡Tengo el FF13, el FF14, y el FF de PSP!  Es puro Marketing.

A mi parecer, el único que debería bautizarse como Final Fantasy es el 13 a secas. ¿Por qué? Porque es rol, es un mundo diferente con los guiños de siempre, y además tiene un sistema distinto de batalla y crecimiento, como todo buen Final Fantasy. FFV13 es de acción, y puede salir bien (la saga Kingdom Hearts es una muestra de ello) pero no por tener la estética y los guiños vamos a llamarlo así. Y sobre el de psp… en fin… poco sabemos de él.

Encima ahora nos bombardean con CGs… Sí, son espectaculares, preciosas, impactantes, oscuras rozando la tenebrosidad, y… ¡me encantan! Ahora me doy una ducha de agua fría y me sumerjo por completo en el intenso mundo de la lógica. A ver… ¿ahora? Buuuf… puta invierno…

A ver, SE, “Super Embaucadores”, no me toméis el pelo. Lo importante es el interior, y nunca mejor dicho. No me apetece que me vendáis imágenes bonitas, quiero hechos, no palabras. No cuelgo tales trailers aqui por el mecho hecho de que no dicen nada. Un juego no es una película, por eso pido, y espero, que SE muestre cosillas interesantes, imágenes in-game, ¡vamos!, y no esa mierda que pretenden colarnos.

SE, más seriedad… más seriedad…