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Poema. Quiero…

junio 15, 2009

Túmbate.
Ahora soy yo el que está cansado.

Quiero conquistar el mundo con un solo dedo,
y desnudar amaneceres dando a luz a un suspiro.

Quiero volar con la ventisca peligrosa,
y viajar al risco donde repose tu mente sucia.

Quiero arrancarte cientos de miradas,
y quemarme la lengua con solo rozarte.

Quiero gemir al despertar de los sueños de nadie,
y encontrar placer en la muerte de los besos.

Quiero fundar la nación donde ardan las banderas,
y que nuestra ropa sirva de alimento a las sombras.

Quiero protegerte de canallas como yo,
y si te atacan los leones seré Hércules.

Quiero preguntarte cuando dejaré de seguirme,
y quizás en tus ojos encuentre mi autodestrucción.

Quiero acabar con el día y la noche,
y que los puños de nuestra cama parta el mundo.

Quiero ver correr tu sudor frío por mis labios,
y tu dulce no alejándose de mi regazo.

Quiero la fórmula química del por qué,
para saber por qué me apeteces tanto en cualquier vaso.

Quiero aprender a bailar con la lengua,
y contemplar desde tu vientre hasta tus infinitas piernas.

Quiero arrancarte gritos de esperanza,
y cuando ya me haya ido sigas sintiendo mis dientes sobre tu garganta.

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marzo 15, 2009

 

 

llevaba a mi espalda a mi amante, en mi garganta cientos de palabras, impacientes e inconclusas, mis bolsillo portaban futuro, mi destino estaba en blanco, en el blanco de la mejor calidad. Mis pies saborearon la tierra. Acababa de salir de casa con tantas ideas que en conjunto formaban un enjambre de nada. Nada obtusa e inquietante. Necesitaba despejarme.

Mis pies ligeros caminaban lentamente por la estrecha acera. No había más que coches bañados por la anaranjada luz. Cientos de coches, millares, como humanos sin palabras, como humanos sin sentimientos, como productos de marketing petrificados. Cambio de marcha y tuerzo. ¡Ah! El panorama cambiaba poco a poco. Donde antes las máquinas cubrían la calle, ahora los ciudadanos se mezclan entre ellos como insectos en un bosque, evadiendo árboles, arbustos, o a otros insectos. Al borde de la calzada un símbolo me obligaba a detenerme. Los leones rugieron cerca, pero yo me concentraba en observar a ese mundo al igual que me observaban, ni más ni menos. Otro símbolo me obligo casi a continuar. En ese momento rostros nuevos se cruzaron conmigo. Una anciana de cabello pajizo, exageradamente maquillada, con una barra de pan en el sobaco. Un par de estudiantes cuchicheando y probablemente metiéndose con alguien, ahora que ese alguien no andaba por ahí. Varios chicos con aire de superioridad salieron de un coche caro, con gafas de sol, jerseys grises, y camisas blancas rozando el pecho. Un muchacho en silla de ruedas paseaba a su perro como podía y le dejaba. Un hombre extremadamente delgado, masacrado, pedía limosna. Un par de mujeres rechonchas examinaron un vestido durante demasiados segundos. Una muchacha pasó a mi lado con una sonrisa distraída, un cabello largo, lacio y rojizo, una piel nívea de princesa, y unos labios que decían de todo sin marear al viento. Me quedé petrificado viendo como se marchaba. Su mirada verdosa-que te quiero verde- se me había quedado clavada. Solo cuando desapareció de mi vista recuperé el control sobre mi cuerpo, y un pensamiento intenso, una petición, una necesidad, atracó en mi mente sin pedir permiso.

-Café-dije en voz alta. Alguien, probablemente, se asustaría, pero yo, en esos momentos, no estaba complaciente ni en armonía.

Tracé un objetivo, y allí me fui.

De tanto en cuando me cruzaba con alguien, dibujaba una frase en mi cabeza. ¿A dónde irá, de dónde vendrá? Qué demonios, si yo tengo una historia, ¿cuál será la suya? La sociedad no es más que una estrella fugaz para nuestra cámara en primera persona. Pedimos mucho, nos parecerán extraños, y jamás sabremos del todo los kilómetros que han recorrido. Qué extraño es ver a esa chica solitaria con la cabeza agachada y sus sentidos en el mundo, a esa pareja de punkis con los pantalones ceñidos y los cabellos cortados llamando la atención, al cura de rostro arrugado y mirada anciana, más cercano a Dios, que a sus feligreses. ¿Por qué? ¿Por qué son así? ¿Por qué son así y por qué ellos? ¿Por qué no me cruzo con una mujer paseando amorosamente a su bebé, o con una banda de niñatos malcriados? Creo que jamás lo sabré, al igual que no sé como acabará esta historia. Cada uno tiene su libro, y cada segundo añadimos una nueva palabra. La historia que contiene, ni empieza, ni acaba, sólo se continua. Jamás habrá punto y final, ni capítulos, sólo una coma.

Comma. Así se llamaba la cafetería. Al entrar recordé la primera vez que visité el local. Un camarero me oyó pronunciarlo mal -coma-, y él se encargó de reparar tal error:

-Es comma. Pronunciando una m larga, con sensualidad.

Primero me dije, este tío es tonto, después me pregunté, ¿estaría intentando ligar conmigo?, por último concluí, quizás el tonto soy yo, siempre lo he sido, y siempre lo seré.

El suelo crujía a mis pies. No sabía que material era, y supongo que jamás lo sabré. Odio y odiaré esa manía literaria de detallar tanto… que si mármol, que si verde esmeralda de grado cuarenta y dos… Es un suelo, un suelo que chirría. Punto. Un suelo que armoniza con las sillas y mesas de apariencia antigua, con los techos algo bajos, con las vigas de madera que crea un casi ilusorio muro… Un suelo que, en definitiva, era parte de un todo tranquilo y conectado. Era el Comma.

Tomé asiento. Solo. Dejando a mi amante a un lado, apoyada sobre la silla.

-Un café solo-como yo-, por favor.

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De nada.

marzo 8, 2009

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Y zas… Lo primero que hay que hacer es creerselo… Una canción, y otra y otra y otra y… y… Nadie entiende nada… ¡No entiendo na…! (interferencias) Espejito espejito… ¿quién es la más hermosa? Espejito espejito… ¿quién es el más gili…? (interferencias) Grabadas a fuego ciertas palabras, en la espada, en la espada de acero inamovible, como… como… ¡COMO TUS IDEALES!

Ajúm, ajúm, ajúm, gesto de afirmación tres veces seguidas, estoy de acuerdo con el mundo, ajúmajúmajúm, más junto para darle énfasis, más junto para hacerlo más rápido… pero más rápido no significa mejor, simplemente menos leeeeentooooo, y túloquieresrapido, ¡pedazo de gili…! (interferencias), y lo repetiré las veces que haga falta: (interefrencias las veces que haga falta)

Me mira, con esa sonrisa de haberse adelantado, (uno… dos…) de zas, de zas, y yo, ¡ay! Duele… duele tanto, que no sé que pensar, porque yo no pienso, sólo apago el televisor. Chium. Fin de la emisión de hoy, gracias por NADA. Nada, palabra de dos sílabas, palabra lenta. Na… da… N… a… d… a…, ¿entiendes o te hago un dibujo? ¿Entiendes o tengo que pensar por ti? Que yo no pienso, ¡ostias! Um… pan… tengo hambre… ¡Así sea! Amen.

Todos nos llevamos la mano a la frente y de ahí, a ninguna parte porque no hay parte a la que llevarse esos pensamientos impuros e insanos, que la mente no existe y el corazón se hace estaño, estaño, esteaño, este año nada de nada de nada, idiota, este año te quedarás en tu casa llorando, a lágrima viva, y serán tus únicas compañeras, aún muertas, mu-er-tas… todas ellas, muertas con una sonrisa amplia, amargadas, pero contentas, tan divertidas, como aquel chiste…

¿Por qué los ideales no brillan en el espejo? Los… ideales… Eso. Espera… Eso no es un… ESPERA, ostia (amén), eso no es un chiste: Lo sé… Se te empañan las gafas y no ves nada, hablas cual tipo creído con ansia de dominar el mundo: “soy un filósofo”, eres un gilipollas, lento y de ideas rápidas, vacuas, sin sentido. “Soy un estúpido inmaduro”, sí, dilo, dilo bien harto, fuerte, muy fuerte, flagelate y haz de tu gritos un canto de placer para el resto, para el resto de inmaduros, usa el mundo, usa la nada para contagiar tu espíritu, usa tus ideas, usalas ostia, ¡que las uses! ¡Hazlas tuyas, por mi amor, por mi puñetero amor, por el amor del mundo! ¡Hazlas por todos y por nadie, por nada, por algo en particular! ¡Hazlas por no salir llorando! ¡Hazlas para que esta noche acabe!

Hazlas… hazlas y el mundo siempre será…

Tuyo…

No te rindas, ostia, que así sea, hazte tuyo, hazlas tuyas, si te tienen que golpear, ya tendrás oportunidad de levantar, no seas gilipollas, y evoluciona.

Hazlo… por ti.

Y el mundo te darás las gracias.

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Soy un tipo normal.

febrero 24, 2009

Yo soy un tipo normal, y como soy un tipo normal voy a realizar y pensar todo lo considerado normal, pues esto es lo normal, ¿no?

Como soy normal, me acuesto y me levanto, duermo y descanso, como y bebo, sueño y fracaso. Como soy normal saldré de fiesta, haré botellón, me emborracharé, intentaré ligar cuando no pueda sostenerme en pie, y para mí creeré que estoy viviendo la vida, pues claro, así piensan muchos, y esto para ellos es normal. Pero claro, otros muchos lo consideran denigrante, y consideran normal no salir, no emborracharse, no ligar, por lo que no haré nada de lo antes dicho, ¡total, es lo normal! Escucharé la música que se considere normal, como el pop, el hip-hop, el flamenco…, y ahora recuerdo a alguien diciéndome que eso no era normal, que lo normal es el metal, la clásica, el jazz…, por lo tanto no escucharé ni lo uno ni lo otro, y ambos a la vez. Una canción por oreja.

Tendré las aficiones normales, el fútbol, la tele, el cotilleo, y como para otros es normal leer, leeré, y para otros follar, pues follaré. Pero como muchos dicen que nada de eso es normal, pues no lo haré, me quedaré en silencio con los brazos cruzados.

Y entonces me pongo a pensar en esas pequeñas normalidad del mundo, pues todos nos consideramos normales en nuestra extrañeza: estudiaré filosofía, matemáticas, informática, biología; seré hetero, homo, bisexual, eunuco; rubio, moreno, pelirrojo, calvo; monógamo, polígamo, soltero; cristiano, protestante, musulmán, mormón, budista, judio, agnostico, ateo; seré heavy, pijo, emo, bacala, gótico; viviré en una casa grande, pequeña, en la calle, en el desierto, en medio de la nada, en medio de todo; me casaré, y no me casaré; me divorciaré tras casarme, y sin haberme casado; buscaré el escarabajo de oro, el santo grial, la lanza de Longinos, la cruz de cristo; mataré nazis,seré nazi y judio: bailaré sobre la tumba de aquellas personas que murieron por su patria, seré patriota con la bandera de mi país ardiendo en el pecho; seré anarquista y nacionalista; cultivaré judías en lo alto de la más baja torre donde habita la dama más pura y más puta del reino más secretamente conocido jamás visto por un ciego, pues estoy seguro que alguien considera normal hacer esto.

Seré extraño, diferente, porque es normal serlo. Seré normal, y al serlo, dejaré de serlo.

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Tributo.

febrero 24, 2009

Perdone señora, que no postee.

groucho

Sí, ya sé que esta frase (la original) no pertenece  a Groucho ni nada, pero me gusta este tipo.

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Feliz día de San Valentín.

febrero 13, 2009

 

Feliz día de San Valentín.

Espero que sepa hacer feliz a su pareja regalándole objetos, pues el amor, que todo lo supera y no entiende de lo material ni del tiempo, posee su propio día, señalado a bombo y platillo por centros comerciales, televisión, y demás negocios de nuestro tiempo.

Pensando, he creído que San Valentín es un poco estúpido… No sé, en las series, en las películas, en los libros, en los anuncios, nos enseñan un amor que no necesita ser recordado, que siempre existe, que es precioso y bonito desde siempre, para siempre, amén. Que no necesita ungüento que lo vuelva brillante, y esplendoroso, pues siempre y para siempre será así. Que no entiende de metales preciosos pues no habrá metal más hermoso que el centelleante amor que siempre dura. Siempre hermoso, elegante.

Según las impactante imágenes y señales del mundo, el amor tiene un intensidad espectacular y si se ama a alguien siempre se amará, todos los días igual, incluso más.

Entonces… ¿no es un poco inútil gastarse dinero en regalarle a la persona que “amas” algo como si le estuvieses diciendo: “te quiero 10€” o “30€”, o “40€”…?

¿Y para aquel que en estos días haya estado buscando trabajo y no haya podido ni escribir una estúpida carta? ¿Y para los que nunca tuvieron nada? Pues una cosa está clara, a menos que seas puta no se puede vivir del amor. Jamás. Nunca. Se puede disfrutar pero no vivir.

A menos claro, que seas una inquietante niña o niño cuya vida esté repleta de facilidades y creas que eso del amor ocupa toda tu existencia, y que cuanto más ames más vas a engordar tu cuenta corriente, y mejor te va a ir en la vida, porque tus queridos padres, cuya única función en la vida es decir “son niños, coño”, no van a decirte que estás equivocado, van a decirte, como mucho “toma niño coge este dinero para la discoteca pero no te emborraches, y sé que no te emborracharás, porque eres el niño o niña de mis ojos, y yo sé que vas a ser casto/a y puro/a hasta el día de tu matrimonio, a pesar de que yo haya follado por primera vez a los quince y me haya divorciado de tu padre hace tres años, si es que en realidad es tu padre”.

No, no lo dicen, al igual que el mundo no se cuenta las grandes mentiras de la vida, esas que todos guardamos dentro, esas que deberíamos decir y no decimos por miedo a ser encasillados, esas que estoy hasta los cojones de recibir en la frente con una fuerza espectacular.

Sí esas.

Pero no sé, quizás el estúpido soy yo, y la miseria, la muerte, y los reyes magos, no existen.

Feliz día de san consumismo.

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El pequeño anarquista: “País libre”

febrero 8, 2009

-En este país tenemos una democracia-dictó la profesora a sus alumnos moviéndose de un lado para otro balanceando la gruesa regla.

El pequeño anarquista, extrañado, saltó y preguntó:

-¿En qué país? ¿En este?

-Sí-contestó enviando una furibunda mirada, dando el tema por zanjado.