-En este país tenemos una democracia-dictó la profesora a sus alumnos moviéndose de un lado para otro balanceando la gruesa regla.
El pequeño anarquista, extrañado, saltó y preguntó:
-¿En qué país? ¿En este?
-Sí-contestó enviando una furibunda mirada, dando el tema por zanjado.
